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jueves, 23 de agosto de 2012

MI HIJA ANA Y LAS MARIPOSAS DE FUKUCHIMA

MI HIJA ANA Y LAS MARIPOSAS DE FUKUSHIMA ( EDUARDO OSORIO) (En homenaje a su cumple) 23 agosto2012 De pequeña, muy pequeña, hablemos de cuando tengo memoria, aunque tiene 25 primaveras, la atesoré............ época en la que quise con arrogancia y orgullo, dejar para siempre en mis brazos haciendo pucheritos, por lo hermosa, y porque en Arica, cuando uno mira tanto territorio amarillo por la ventana....el corazón no es un órgano más, sino que una caja con sentimientos vivos... Bueno, otro embajador más de Chile en el desierto, en los 80", en una ciudad invadida cada día por una marea humana, que te hace cambiar hasta los gustos, o almorzar en otro país y dormir en el tuyo...entonces, una hija que te alegre la vida, viniendo a la tuya justo después de un terremoto, es el acábose y no supe tampoco como se me pasó el tiempo, entre puras mujeres, esperando al varón de nombre bíblico, Moisés nada menos, ...que llegó radiante a nosotros en el sur,en la siguiente destinación, una verde mañana, entre verdes uniformes, de un hospital más verde todavía, pero para convertirse al final en un fiel azul hIncha de la U, porque el destino fractura la voluntad de cualquiera... Amarillos, verdes, violetas, rojos han ido de la mano con mi vida, desde las tonalidades ocres de las yaretas en Chungará en mañanas tan frías como el piso de un laboratorio, y hasta el azul que yace debajo o arriba de los arcos iris, azules como el corazón de mi hijo, o como el de las bolitas ojitos de gato a través de las cuales miraba al sol, de cuyo sueño tenía que bajarme mi mamá para decirme que tendría que ir al colegio para leer y escribir y aprender cuando en realidad la verdadera universidad estaba en la vida, y está... Hoy entonces esos colores están mutando, y no en más bellos, sino que en opacos, tristes, sin brillo, en las alas de las mariposas de Fukushima, al otro lado del mundo, y cuando nosotros dormimos, porque los científicos, luego del desastre han comprobado esas mutaciones y más, en seres que viven tan poco y lo que es peor, con horribles signos en terceras generaciones... No quiero por nada del mundo entonces en la mañana del cumpleaños de mi hija, cuando ella abra los ojos, que el correo traiga la noticia de más mutaciones, y siga disfrutando de los colores bellos de una torta, esos también satinados de los papeles de regalo, plateados, dorados y con mariposas bellas como sus ojos, porque la vida es aquí y ahora y que yo sepa las mariposas chilenas siguen siendo hermosas....fin. (eoa)