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vasos vacios

sábado, 1 de mayo de 2010

¿QUE LE HAN HECHO A MI PUEBLO?

Como lo mío es escribir, y porque muchos me han escrito, porque quieren seguir leyéndome, vaya para ustedes esta columna mis queridos lectores, y con mi seudónimo original de Pluma Valiente.

He recorrido temprano, de arriba abajo las calles de Viña del Mar, este uno de mayo del 2010, y me he encontrado, lo temía, con los escaparates cerrados de las tiendas, y las casas con las rejas de sus antejardines con candados cada cual más ostentoso.
¿Qué le han hecho a mi pueblo me pregunto?
He llegado por ejemplo hasta el Cerro Castillo, y conversado con el viejo repartidor de diarios del barrio, hoy de feriado pues no hay prensa, pero acostumbrado a trajinar temprano, quien me cuenta que antaño se repartían casa por casa, pero lo que ya no es tal porque : a) el diario ya no es lo que era, ni nada lo es, estoy cierto, pero que además ya “no vende”, las noticias son copia del google, y los periodistas trabajan desde sus escritorios en horario de oficina, y por último es mejor darse una vuelta por Internet..b) la gente ya no lee, y c) si sube la falda del cerro, sube por unos pocos que leen los titulares, son fieles a El Mercurio por familia, y por las bondades y descuentos del Club de Lectores, los que le comentan además tipo post data cuando pagan la mensualidad : “mis nietos que antes me pedían la tira cómica o el crucigrama, ni eso hacen, pues duermen a pata tendida, después de haber carreteado hasta las tantas y haber chateado hasta con el amanecer…”
He bajado ahora por las calles que siguen siendo elegantes pero vacías, salvo por un anciano que ya no duerme, y candidato seguro al Alzheimmer, que conversa consigo mismo, cuyos parientes le han puesto calle afuera con bastón y desayunado, para estrellarme luego de bajada, de golpe, con el Miramar de Cristal, y unos borrachos que se fotografían ante el reloj de flores, y son mirados con hambre de desayuno por unos lanzas que han bajado recién desde un bus que los ha traído desde Valparaíso, y se ha desembarazado de ellos, para que “trabajen” el uno de mayo.
He pasado después por un costado del “Khalil Gibrán” , frente al Club Arábe, que anoche vigiló la salida de sus “hermanos” botarates, que celebraban de todo, menos el día del trabajo, pueblo alegre y depresivo, con la marca del Islam, y al cual pareció consolar a la salida con estos versos que recordé de cuando lo leía enamorado :

“”Anoche inventé un nuevo placer y cuando lo iba a disfrutar por vez primera, llegaron violentamente a mi casa un ángel y un demonio.
Entraron a mi puerta y disputaron acerca de mi nuevo placer.
Uno gritaba: ¡Es un pecado!,
y el otro decía: ¡Es una Virtud!””

He tratado luego, de no mirar al mar, para no dejarme atrapar por su inmensidad, y cambiar el objetivo de estas líneas, aunque estuve loco por tirar una botella a sus aguas conteniendo muchos gritos desesperados a favor de la literatura, y de los escritores, más que por terapia, por cumplir con esas costumbres como lo que ocurre en la Fuente de Trevi al lanzar una moneda de espaldas, total, en una de ésas…
Recorro ahora las calles heladas, invernales siempre en la mañanas, invierno y verano, sombreadas por el cerro y que terminan en una Avenida Valparaíso deformada por la cerveza, el ron y la droga, y con muchos títeres a esta hora, que se ríen de si mismos, y están caros para el Open Door, mientras sus “pederastas sociales”, cuentan en las cajas, burlonas hasta de los impuestos, ganancias que irán a guardar a primera hora del lunes a cuentas que les harán grata la vejez, luego de matar a la juventud, por lo que saco mi mano derecha del gamulán que me abriga y con el dedo del medio hacia arriba, muestro mi molestia a una ventana de un pub, mientras una rubia lolita, me imita, y su amigo jala a vista y paciencia de un automovilista que pretende subir al Cerro, que ya he bajado, y arranca, como si viera al diablo, y claro que tiene razón jajajaja.

¿Qué le han hecho a mi pueblo?

Me pregunto mientras descansa, y sus gobernantes hacen esfuerzos por bajarle los humos a los descontentos trabajadores de siempre, y que contradictoriamente no son los de siempre, pues es una bendición de Dios el ser trabajador y antes era un castigo y un oprobio, y sus ponencias son las de antes, en un mundo de ahora, y me voy en la volada, en una disquisición que me lleva hasta Agua Santa, ya que hablamos de bendiciones, y aunque me muero por recorrer sus vericuetos, lo que será imposible por mis kilos, y por correr a escribir esto que me nace del alma, me imagino a la pasada a quienes venían desde Santiago en calesitas que echaban dos días, y tenían la fortuna de veranear en la ciudad que sigue siendo bella, pero nunca dieron más allá de sí, sin pensar en sí…. PLUMA VALIENTE.

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